Aletta Henriëtte Jacobs (Sappemeer, Groninga, 9 de febrero de 1854 - Baarn, Utrecht, 10 de agosto de 1929) fue una doctora en medicina, activista por los derechos de la mujer y el sufragio femenino e inventora neerlandesa.
Primeros años y educación
Jacobs nació en el seno de una familia judía, hija de Abraham Jacobs y de Anna de Jongh, siendo la octava de un total de doce hermanos. Su padre era un reputado doctor de los Países Bajos, lo que jugaría un papel importante en su interés por la medicina. De pequeña acompañaba a su padre en las consultas, y ver cómo ejercía su profesión y ayudaba a las personas influyó en su vocación médica. Además, su padre la instruyó en nuevas lenguas como latín y griego y materias reservadas para los varones de la época como matemáticas e historia.
Pese a sus deseos de seguir los pasos de su progenitor, las mujeres de la época que querían acceder a la educación se encontraban con diversas trabas. Jacobs consiguió terminar sus estudios de educación primaria en 1867 pero a ninguna mujer neerlandesa se le permitía cursar estudios secundarios. Pese a esto, en 1870 aprobó el examen que la cualificaba como ayudante de farmacia, tras lo cual escribió al primer ministro de los Países Bajos, el liberal J.R. Thorbecke, solicitando el permiso para acceder a la universidad. El 28 de abril de 1871, Thorbecke respondió con una carta dirigida a su padre, Abraham Jacobs, donde comunicaba la autorización para que la joven se matriculara en la Universidad de Groninga. Aletta asumió el reto con valor y optimismo, consiguiendo con su actitud persistente que pocos años después se regulara el acceso a la educación superior para la mujer en Holanda. El 8 de marzo de 1879, Jacobs se graduó en la universidad, convirtiéndose así en la primera mujer en asistir a una universidad neerlandesa, así como la primera mujer con el título de medicina en la historia de los Países Bajos y un año después, la primera en obtener un doctorado. Dedicó gran parte de su vida a la medicina pero sintió la llamada de la política y cambió su razón de vivir por el compromiso con la causa de las mujeres.