Eugene Gladstone O'Neill (Nueva York, 16 de octubre de 1888-Boston, 27 de noviembre de 1953) fue un dramaturgo estadounidense. Premio Nobel de Literatura y cuatro veces (1920,1922,1928,1957, una de ellas de modo póstumo) ganador del Premio Pulitzer.
Más que cualquier otro dramaturgo, O'Neill introdujo un realismo dramático que ya habían iniciado Antón Chéjov, Henrik Ibsen y August Strindberg en el teatro estadounidense. En general, sus obras cuentan con personajes que viven en los márgenes de la sociedad y que luchan por mantener sus esperanzas y aspiraciones, aunque suelen acabar desilusionados y cayendo en la desesperación. Explora las partes más sórdidas de la condición humana.
Infancia y vocación dramática
Su padre, James O'Neill, era un actor de teatro de origen irlandés que había crecido en medio de la pobreza más absoluta. Su madre, Ella Quinlan O'Neill, era la hija delicada, emocionalmente frágil, de un padre rico que había muerto cuando ella contaba solo con diecisiete años. La señora O'Neill nunca superó la muerte por sarampión a los dos años de su segundo hijo, Edmund, y se hizo adicta a la morfina tras el difícil nacimiento de Eugene O'Neill.
A pesar de que Eugene O'Neill nació en la habitación de un hotel de Broadway, en Nueva York, su infancia está íntimamente unida a New London en Connecticut. Su familia contaba con una propiedad en esa ciudad desde antes de que él naciera y antes de ir a vivir allí de modo definitivo era su residencia de verano. Debido a la profesión de su padre, pasó sus primeros años entre bastidores en los teatros y en los trenes en los que la familia se desplazaba de un lugar a otro. A los siete años, O'Neill fue enviado a un internado católico en el que encontró como único consuelo la lectura.