Robert Browning (Camberwell, Surrey, 7 de mayo de 1812-Venecia, 12 de diciembre de 1889) fue un poeta y dramaturgo inglés.
Sus primeros años
Hijo único de Robert y Sarah Anna Browning, creció en un ambiente de amplios recursos literarios gracias a la afición de su padre (un empleado de banca muy bien pagado), a coleccionar libros raros y arcanos. Es más, al estímulo que este le ofreció en su precoz curiosidad por el arte y la literatura se debió que alcanzara un saber y una erudición poco comunes y harto eclécticos. Se convirtió en un gran admirador de los poetas románticos, particularmente de Shelley, a quien pronto imitó convirtiéndose en ateo y vegetariano. Sin embargo, en la última etapa de su vida recordaría este hecho como una fase pasajera.
Fue un precoz estudiante y ya a la edad de catorce años hablaba con fluidez, además de su lengua materna inglesa, el francés y el italiano, y dominaba las lenguas clásicas, griego y latín, de las que realizó alguna traducción en sus últimos años (el Agamenón de Esquilo, por ejemplo). Habituado a esta atmósfera de alta cultura, su escolarización fue reacia y difícil. A los dieciséis asistió al University College de Londres, pero abandonó tras el primer curso. Se propuso convertirse en un poeta y hombre de letras y todas sus obras fueron ambiciosas, a menudo muy extensas y escritas en una lengua a veces difícil. Tanto el público como la crítica fueron por eso, al principio de su obra y también después, derrotados por su originalidad, que se manifestó también en su vida personal. Hechizado por la lectura de los poemas publicados por Elizabeth Barrett, enclaustrada en su habitación por un padre muy severo, consiguió hacerle llegar cartas donde le testimoniaba su admiración.